Con mirada Inca

Enero 6, 2008

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Lo importante de los sueños, es que en ocasiones se realizan…

Desde hace cuatro años que tenía el deseo de conocer Guatemala. Al iniciar los trámites para recorrer la tierra de los Mayas, descubrí que los peruanos necesitábamos de visa para poder ingresar a Guatemala. Qué difícil que la ponen los funcionarios de migración… más de una vez, reflexionaba: “Antes, existían los países de los cuales no se podía salir, ahora, existen los países adonde no se puede entrar”.

Pasaron cuatro años…y mi sueño se cumplió: ¡Conocí Guatemala!

Creo que Ricardo Arjona, en una de sus canciones, se pregunta: ¿Cuando fue la última vez que vistes las estrellas, con los ojos cerrados?… Dicen algunos que este verso es demasiado forzado, pero qué importa. Un verso no es una hipótesis científica… tiene sí, la belleza de la sabiduría. Y uno, recorriendo Guatemala, queda impresionado por la riqueza de su cultura y entonces, como que ve estrellas con los ojos cerrados y también sin cerrar los ojos.

Estuve en Guatemala por 18 días. Tiempo que me quedó pequeñito. Pude conocer Atitlán, Tikal y La Antigua. Recorrí la Plaza Central de Ciudad Guatemala y me pude comprar unos libros en la feria que allí había.
Asistí a una conferencia sobre Miguel Ángel Asturias y el cuarenta aniversario de su obtención del Nóbel en Literatura. Disfruté también del espectáculo de títeres: “Juanita Sin Miedo”, del grupo Chumbala Cachumbala. Así que aprendí sobre: La Tatuana, Pie de Lana, El Sombreron, La Llorona etc.

Me llevo un grato recuerdo de la gente con la que traté y del cielo azul que ustedes los guatemaltecos poseen en su república. Caray! Qué precioso es el Lago de Atitlán!. Miré el Cerro de Oro y me pareció estar viendo el dibujo que hizo El Principito…aquel de la serpiente comiéndose al elefante.

Qué elegantes los vestidos de colores y los huipiles con sus grabados, que son una fiesta para los ojos. Qué ricos los frijoles parados y las tortillitas de a cinco por quetzal. Yo compartí también el sabor de dos platos de mi país, es que me animé a cocinar: El Lomo Saltado y El Aguadito.

Donde disfruté mas fue en Livingston. Conocí la cultura garifuna y me maravillé con Los Siete Altares, lugar de cascadas de agua muy cerca de Playa Blanca… Es decir, me enguatemalé, si es que se permite la acepción. El Carnal, personaje que te da la bienvenida al entrar al área de Siete Altares, me saludó con efusividad al decirle que venía de Perú, y me confesó que era admirador de la cultura del altiplano peruano.
Cómo no recordar las noches en Livingston, brindando con una cerveza y abrigado por el calor de la acogedora ciudad.

Gracias amigos chapines… muchas gracias.

Carlos el Baterillero
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Post: Cortesía de CHC
Foto: Cerro de Oro, Atitlán.
http://www.comitelocal.org
Agradecimiento especial a: Carlos el Baterillero.


¿Solo folklorismo?

Diciembre 28, 2007

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Generalmente se asume que las historias indígenas mesoamericanas son solo eso, historias, sin ningún fundamento histórico y sin ninguna carga simbólica más que un misticismo que en algunos casos parece infantil y en otros hasta idiota. No me refiero a lo que en realidad es (si eso acaso existe) sino a la forma en que dichas historias son utilizadas. A esto se le llama “folklorización”, y dicho término es algo ofensivo en las Ciencias Sociales.

Cuando se han realizado etnografías sobre tradición oral y temas afines, las interpretaciones siempre han versado sobre aspectos simbólicos y ahistóricos.

Y talvez tengan razón, porque los mismos informantes han dado esas interpretaciones. Sin embargo parece que los investigadores pasan por alto el hecho de la larga tradición (desde la invasión castellana) de “secretos” dentro de las comunidades indígenas. Dicha tradición es casi un “acuerdo general” entre las poblaciones, y consiste en no contar todo lo que se conoce, o al menos contarlo de forma distorsionada y tal y como el investigador quiere.

Pocas veces han tenido oportunidad los mismos indígenas de romper esa barrera (que más que barrera es resistencia a la dominación cultural) sin embargo el Movimiento Zapatista vino a quebrar - de nuevo - con el “continuum del tiempo” (como diría Walter Benjamin) y proporcionar a los indígenas (en este caso mayas tzotziles y tzeltales) un descanso en medio de la inclemente y sutil dominación cultural de Occidente.

Es durante estos “quiebres” (o conformación de constelaciones revolucionarias como diría Sergio Tischler) que los mayas han podido realmente dotar de significado vivo (porque proviene de los mismos creadores) la distinta tradición oral que poseen.

Entonces dicha tradición deja de ser simple objeto de consumo capitalista (en su variante cultural-folklorista) y asume de lleno su función de “rayo en medio de la noche tranquila” de la dominación.

A continuación presento un extracto de un documento del Subcomandante Marcos, publicado en “La Jornada” de México el 3 de febrero de 2003, con motivo de la visita del EZLN a Puebla. A continuación el texto:

Cuentan los antiguos mixtecos que el mundo se nació de la unión de dos grandes árboles, en la solitaria Apoala, al pie de una gruta, en el río Achiutl. Unidos por sus raíces, estos dos árboles primeros crearon a la primera pareja mixteca y de los hijos de sus hijos nació el Yacoñooy, el flechador del sol.

Cuentan estos antiguos que era el Yacoñooy un guerrero pequeño, pero valiente y audaz, que nada temía, por grande y poderoso que pareciera.

Porque, dicen estos sabios indígenas, la estatura se lleva en el corazón y suele suceder que quienes parecen pequeños en el exterior, grandes son en la grandeza de su corazón; y quienes se presentan como fuertes y poderosos en su apariencia, son en realidad de corazón pequeño y débil.

Y dicen también que el mundo es grande y es lleno de maravillas gigantes porque gente pequeña de físico supo encontrar en su interior la fuerza que engrandeciera la tierra.

Cuentan entonces que el tiempo andaba los primeros meses del calendario de la humanidad y que el Yacoñooy salió a ver nuevas tierras para hacerlas crecer con el trabajo y la palabra. Las encontró y vio que el sol aparecía como único y poderoso dueño de todo lo que a su luz se alumbraba.

En ese entonces el sol mataba la vida de lo diferente y sólo aceptaba las cosas que le fueron espejo, y tributo le rindieran a su grande grandeza.

Y cuentan que, viendo esto, Yacoñooy desafió al sol diciéndole: “Tú, que con tu fuerza dominas estas tierras, yo te desafío para ver quién es más grande y puede dar así grandeza a estos suelos”.

Rió el sol, confiado en su poder y fortaleza, e ignoró al pequeño ser que, desde el suelo, lo retaba. Yacoñooy volvió a desafiarlo y así dijo: “No me espanta la fuerza de tu luz, tengo por arma el tiempo que en mi corazón madura”, y tensó su arco, apuntando la flecha al centro mismo del soberbio sol.

Rió de nuevo el sol y apretó entonces el meridiano cinturón de fuego de su calor en torno al rebelde, para así más empequeñecer al pequeño.

Pero el Yacoñooy se protegió con su escudo y ahí resistió mientras el mediodía cedía su lugar a la tarde. Impotente veía el sol cómo su fuerza disminuía al paso del tiempo, y el pequeño rebelde seguía ahí, protegido y resistiendo bajo su escudo, esperando el tiempo del arco y la flecha.

Viendo que el sol se debilitaba con el avance del tiempo hecho atardecer, el Yacoñooy salió de su refugio y, empuñando el arco, hirió hasta siete veces al grande sol. Con el crepúsculo, el cielo entero se fue tiñendo de rojo y el sol al fin cayó, herido mortalmente, en el suelo de la noche.

Yacoñooy esperó un tiempo, y viendo que la noche impedía al sol seguir el combate, así dijo: “He vencido. Con mi escudo resistí tu ataque. Hice del tiempo y tu soberbia mis aliados. Guardé mi fuerza para el momento necesario. He vencido. Ahora la tierra tendrá la grandeza que el corazón de los míos le siembre en su seno”.

Y cuentan que al otro día el sol volvió, recuperado, a intentar reconquistar la tierra. Pero ya era demasiado tarde. La gente de Yacoñooy ya cosechaba lo sembrado en la noche.

Fue así, por ser vencedores en el cielo, que el Yacoñooy es llamado “El Flechador del Sol”, y los mixtecos fueron nombrados habitantes de las nubes.

Desde entonces, los mixtecos pintan en jícaras y tecomates la victoria de Yacoñooy. No para vanagloriarse de la victoria, sino para recordar que la grandeza se lleva en el corazón y que la resistencia es también una forma de combate.

FIN

Post: 13 Ajpu’
Imagen: http://www.unidaddelvocero.com


La Guatemala Mía Presenta: Opera de El Salvador

Diciembre 25, 2007

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Hace unos días me enteré del sitio de Internet: Opera de El Salvador por una lectura. El día de hoy, que se celebra Navidad en el mundo Cristiano, recibí por email un agradable y ya esperado saludo de una amiga, que es como mi hermanita, invitandome a escuchar el Gloria In Excelsis Deo, que es una de mis piezas musicales favoritas de estas fechas, precisamente en el Sitio de Opera de El Salvador.

El Gloria In Excelsis Deo aparecería en mi vida cuando era niño, en alguna partitura de un adorno Navideño, de los que encantaban a mi madre. Como en esos días yo ya era un estudiante de violín, empecé a interpretar las notas de la pequeña partitura y me di cuenta que era una pieza que había escuchado alguna vez. También para estas epocas, unos años después, la misma pieza apareció como un anuncio publicitario de una marca nacional, en la televisión, con un coro de niños sajones y me encantó. Cuando la pieza finalmente se convirtió en mi favorita de Navidad, fue cuando la escuché con Los Niños Cantores de Vienna. Debo decir que escucharla me provoca un profundo sentimiento de paz, de alegría, y de esperanza, algo que se me nota en la piel, y contrasta con el resto de lo que vivimos.

Sin querer, hace unas horas la estaba escuchando, y cuando recibí el email fue muy agradable recibir la invitación a escucharla interpretada nada más y nada menos que por un guatemalteco. Interpretar una pieza tan famosa, es siempre un reto para cualquier artista, por lo que la quise escuchar de inmediato y con poco me di cuenta de que es una versión muy fresca, con un timbre de voz sumamente agradable, una versión muy bien lograda y sólo tenemos qué ver junto a qué otras voces está, para saber su calidad. El cantante se llama Máximo, pero creo que nosotros le podemos decir “Max”.

En la parte derecha del portal que les presentamos esta vez, lo pueden escuchar bajo el título “Glory InExelsis - Maximo”.

Una buena iniciativa artistica en El Salvador, y ojalá pronto Centroamerica pueda ser un corredor cultural y podamos ir en una noche a escuchar una Opera En El Salvador, y estar al siguiente día en nuestros trabajos, en Guatemala, y leer la noticia en cualquier diario cultural de la región, en tan sólo unas horas.

Aprovecho para desearles una Feliz Navidad a todos! No voy a cuestionar ni a dar un punto de vista ni personal ni teológico sobre Dios a propósito de este día, sino digo que suficiente es con saber que estoy vivo, y que a pesar de mis excesos tengo hoy una nueva oportunidad de hacer las cosas diferentes y mejor, sin resentimientos, y volver a creer en la nobleza de la gente, y en mi.

Un abrazo,

El Editor.

Click acá para ir al Sitio: Opera de El Salvador


Video Intermedio - Sobrevivencia

Diciembre 9, 2007


Sobrevivencia
Rock en Mam, Español, K’ichee’ y Kaqchikel.

Quiero presentar a uno de los grupos más autenticos que he escuchado en esta vida, en esta tierra. Nada hay, más refrescante, en medio de lo que representa crecer acá, que escuchar estas líricas, estas liras, esta marimba, este rock nacional.

Un saludo a los integrantes del grupo, y al maestro Jälbalam Kan Imox - por si andás por ahí -.

Sitio Oficial: http://www.bitzma.com/


Las Chancletas del Zar

Diciembre 4, 2007

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Y… pensando en el dios Baco, no me quedó de otra que recurrir a la belleza de los recuerdos pocos sobrios de mi vida lejos de doña Guatemala.

Mi amiga la rusa (ajá por si no los sabían yo a veces salgo con una rusa), me invitó a un “chonguengue” y me pregunté y …¿ Por qué no Filistea?, ¿por qué no?, a tus ‘ticinco años’, todavía podés aprender a bailar la “Mamushcka” así que me fui lista y presta para lo que se ofreciera. ¡Já, faltaba más!.

Eso parecía reunión de bolcheviques, todos con los vasos de vodka alzados en plena parranda y cantando aquella de: escakiproska nataievk roskia dostoieskvi tolstoi nabokov asimov… tarrátarra tá tá, tarrátarra tá tá… tunga, tunga, tunga… y vueltecita.

Y pues yo, nada más como el chinito “milando”. Ni hablar, eso de ser talla “petite” es un lío cuando uno se encuentra con gente de 1.80 de estatura (poeshita de mí), algo así como que pasar desapercibida no es algo muy alentador. Así que después de tres horas de tragos, bailes, zafarranchos, humo y cuanta cosa parecida, decidí que era mi tiempo, es decir, pensé ser yo precisamente, la que cerrara la noche con broche de oro.

Me acerqué al “DJ” y le dije que interrumpiera la música un momentito que tenía que decir algo. Como no me entendió , traje a la Natasha y le dije: “mirá, necesito decir unas palabras”, y bastó una mirada de sus ojos azules, para que el tipo me cediera el micrófono …y preparense para el tremendo discurso.

..Un, dos, tres, probando - ejem, ejem, cof, cof-.

- Damas y caballeros, yo sé que ustedes se la están pasando bien, que han bailado, chupado (del verbo beber), han tirado la casa por la ventana, sin embargo se han olvidado de mí (en la esquina gritó uno: - ¿Y?).

Tratando de mantener la calma, sujeté más fuerte el micrófono y lo ignoré.

- Les decía amigos y amigas, mis Trompas de Eustaquio han estado por tres horas comiendo cuanta nota rusa ha salido de las bocinotas que están ahí , pero se supone que ustedes, como “buenos anfitriones” -repito-, “buenos anfitriones”, deben de complacer a sus invitados, y yo ‘hermanos y hermanas’ (agarré confianza) soy una invitada.

Empezaron a aplaudir, a asentir con la cabeza y el mismo tipo que había ignorado minutos atrás, apeló dándome la oportunidad de compartir la música y licor de mi país: ¿han escuchado la frase del populacho, “mujer precavida vale por dos”?, pues me llevé una mochila con Zacapa Centenario y unos cuantos octavos de Venado Especial , para afinar las cuerdas vocales. Y ¡zas! que saqué las botellas.

Les serví a todos y les dije, miren cómo se toma esto en Guatemala, y que a boca de jarro me zampo el trago de Venado que por cierto los cuernos todavía los siento atorados en la garganta, y le pasé al DJ, un CD de marimba y le dije: “poné la diez” . En el centro de la pista me arremangué la falda, tomé al primer ruso que ví, le dije que colocara sus manos atrás como cuando se lo llevan a uno al bote… y mi son favorito retumbó en el lugar.

Las Chancletas de Nayo Capero, son de hule no son de cuero…

Nos dimos tremenda bailadota con varias de las canciones guatemaltecas, debo añadir que se fueron uniendo varias parejas que también participaron del baile guatemalteco.

Hicimos una pausa (otro brindis, más brindis, más brindis) la música cambió al bella cumbia “La Pollera Colorá”, y como para la cumbia me pinto sola (bésome los puños), pues le dí duro al taconazo, pasando por todas las cumbias conocidas para rematar con “perdoname si te digo negro José, tu eres diablo pero amigo negro José, tu futuro va conmigo negro José, yo te digo porque sé, amigo negro José”. Fue un colombiano que se animó a compartirnos su música.

Entre cumbia y cumbia, ¡que suena el Condor Pasa! Veo a mi amigo Tomás, el peruano que había llevado a los K’jarkas en un compacto, y vi a mis amigos bolivianos también con la frente en alto, y los rusos estaban mermerizados con la bella música de América. Tengo que detenerme y explicar que El Cóndor Pasa, es de la alta escuela , no fue por el alcohol, pero no me pude contener y aproveché para echarme unas lágrimas en el hombro de la Natasha, mientras seguía empinandome la botella de Venado.

Donde también chillé y moquié fue con el Tango ése famoso de Gardel que dice así: El día que me quieras la noche que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color. !Ay, Dios mío ni el Dalai Lama ha sentido lo que mi corazón siente cuando lo acaricia esta canción. -último trago y me terminé la botella-.

Los rusos estaban empezando a pedir una canción “mexicana”, así que después de corear “Cielito lindo”, pedí “La mesa del rincón”. Ahí, alejada del bullicio y de la falsa sociedad, me eché un tequilazo en salud de Benito Juárez, aquél que dijo que la paz es el resultado de no andar de shute, y entendí mis hermanos que lejos de la patria, la música sabe mejor, el son lo bailamos mejor, las tortillas nos saben a gloria, el arroz, el maíz, el frijol…

Ya no me queda nada mas que tirar mi discurso mareador, mientras los minutos corrían y pasaban a ser cadáveres como dijo Ricardo Arjona, entre música, vodka, mamushcka, matrioshkas, Venado, tequila, y hasta una bandeja paisa, ¿que más se le puede pedir a la vida?, sino que nos permita compartir nuestro pan con el hermano, que aprendamos a convivir juntos y revueltos y que, que , que … ¡Ayy Diosito si borracha te ofendí…..!

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Post: Filistea Zaín
Sitio: http://lafilistea.blogspot.com
Foto: http://www.fabricattic.com/Fiesta%20P0503115.jpg


El Síndrome de la Puta (cuento)

Noviembre 28, 2007

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En una ciudad grande y bella de un mediano y lejano país, creció un mozo que se convertiría en el príncipe de un corazón. Cada mañana se levantaba e iba a su escuela y los maestros lo querían mucho, pero él se aburría esperando la hora de la salida. Cumplía sus tareas y decía adiós. Ese niño creció, y se hizo muchacho y se enamoró de la niña que no tenía corazón, la que también salía en el cuento de la niña buena, su hermanastra. La niña que no tenía corazón era igual de bella que la buena, igual de graciosa, pero queríanla menos, porque no se ganaba voluntades. Eso la hizo ser de alguna otra forma.

Cierta vez, estando los dos a la orilla de un bello lago, él le juró que su amor duraría por siempre. Ella le juró, que por ser el único que la había escuchado, que lo iba a amar, el día que encontrara su corazón.

La madre, que además era bruja, frustrada por el final feliz de la niña buena, esclavizó a la niña mala y la vendió como puta. El muchacho, que quiso ayudarla, fue a parar a un calabozo, de una ciudad bella de un mediano país…

Cuando salió, porque nunca pudo vivir en el encierro y se escapó, buscó a su niña mala. No la encontró. Buscó a la bruja, y en el camino, se topó a un ser mágico que le preguntó que qué era lo que necesitaba, y que si le entregaba el cuerpo de la bruja para freírlo en un sartén junto a unos platanitos, que él con gusto lo llevaría con la niña que buscaba. Sin pensarlo la entregó, a la bruja. Pero el ser mágico lo había engañado, y en castigo divino por haberla entregado, alguien a quien no pudo ver a los ojos le hizo una maldición: - “No podrás encontrar a tu niña, hasta que no hayás probado todos los labios del reino, y ella no creerá que sos vos, hasta que no pasés dos noches en el mismo lugar”.

Además del hechizo y de esa maldición, no comprendía el conjuro.

Caminó, trabajó, descansó. Se acercó e hizo amigas, pero cuando se reían con él, recordaba a la que era su niña mala, y ponía sus dedos despacio sobre la boca de ellas, y en un descuido sutil quería besarlas.

Ellas se asustaban, y miraban en él a un lobo feroz, pero él sólo quería buscar en sus ojos, el recuerdo de lo que había perdido. Sorprendido, él también, se alejaba, y a lo lejos escuchaba que le decían con ese adiós, que cualquiera sería dichosa con un hombre como él. Dejó de tener amigas, y su fama crecía por el pueblo. Dejó de tener sonrisa y tenía los dientes afilados que la gente esperaba ver. Dejó de tener paciencia y tenía noches de pensamientos.

Un día… llegó a una casa bonita. No supo cómo llego, pero tocó la puerta. No necesitó dar más besos, porque reconoció esos ojitos.

No dijo mucho y se alejó. Esa noche los pensamientos desaparecieron y al fin pudo dormir. Había pasado dos noches en el mismo lugar.

A la mañana siguiente caminó nuevamente, y llegó a la misma casita. La niña mala, habiéndolo recordado, dibujó en un papel roto un corazón y lo pegó en la puerta para que él la pudiera encontrar.

Para todos, él sigue siendo un lobo, para todos un puto, y ella para todos una puta. No se supo quién fue el que hizo el hechizo, ni importó ya.

Desde entonces las suegras no quieren a los yernos y desde antes, a ellas las llamaban brujas.

- Fin -


Veinte días después.

Noviembre 20, 2007

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Dormí veinte días seguidos para practicar a no despertar. Durante veinte por veinticuatro horas viajé por mis mismos caminos, pero sin sociedad. No compraba “chicles” sino extendía la mano y los tomaba. No dormía sino me sentaba a platicar, y al terminar una platica, era el anfitrión de una fiesta, así durante veinte días seguidos. Conocí a una muchachita bella pero enojada, con el cabello “canchito” y ojos entre verde y miel. Al último amor que perdí justo cuando ya no quería tenerlo, la vi mal: su carita muy maquillada de querer olvidar. Vi a mi descendencia, uno igual a mí y sentí algo extraño. Fue lo más raro.

A la mañana siguiente desperté y aún era el mismo. Era el mismo hospital, la misma camilla, mi mismo brazo. Mi cuerpo estaba limpio, seguro las enfermeras me habían bañado. Me sentí como el del Santo Entierro, pero con vellos en el cuerpo y con la piel más morena, o quizá igual al negro de La Merced. No sabía quién era pero supuse que era el del sueño, el que era anfitrión y conversaba siempre.

Busqué a la enfermera, llamándola cuando vio que abrí los ojos y le pedí mis tarjetas, mi billetera y mis llaves. Tenía varias, así que no me preocupé y le pedí que me cobraran todo, que me ayudaran a vestirme, porque me quería ir. Se rió sencilla, y coqueta y me dijo: - “Está bien”, como si supiera de mi, lo que supo mi madre de mi, y como si conociera de mi, lo que conoció mi ex amante de mi. Pero pensé en que necesitaba una amiga, y una guía para este mundo y la invité a un café.

Se cambió y se puso muy bella. Llevaba una valijita, un estuchito y me preguntó que si no había problema con eso y le dije que no. Parecía dispuesta a no regresar o bien, acostumbrada a irse. No me acordaba de nada, pero tampoco intentaba acordarme. Conocía las calles - pensaba - y muchos lugares. Sabía dónde quería estar y parecía tenerlo todo o que lo que no tenía no lo usaría jamás. Eso estaba muy bien.

Tomé el periódico en la recepción del hospital y vi la fecha. Veinte días después. Cada noticia me hacía sonreír, porque todo estaba igualito.

Vi a la enfermera y era guapa, pero no me gustaba. Eso era extraño. Todo parecía sencillo en mi vida, pero eso lo complicaba, básicamente porque le había dicho que se fuera conmigo. No, yo sólo la había invitado a un café… pero era descortés ahora decirle que no. La observé como a un bicho, y vi sus ojos enormes, más bellos que antes, más oscuros por el sol. Ella me miraba los labios. Mi cabeza empezó a doler, y al querer recordar, me dolió un poco más. Ella, apenas notó que hice un gesto, abrió su valija, botó hasta su ropa y sacó unas pastillas, con prisa tomó una, la puso en mi mano y entró al lobby y sacó un vaso de agua. Hablaba muy poco, y parecía saberlo siempre todo…

Me senté en la banqueta y ella a mi lado, y tomó mi mano. Entonces la volví a ver y me gustó mucho. Vi hacia otro lado. La volví a ver y se sonrió nuevamente.

- Soy la muerte - me dijo.
- No - respondí, con un dedo en cada ojo, cerrándolos, el índice y el anular en uno y el pulgar en el otro. - No lo sos - le dije.

- Entonces? - volvió a decir.
- Creo que sos la del sueño - le respondí, por decir algo.

- Sabés manejar este carro? - le pregunté señalando mi camioneta y me dijo que sí, moviendo suave la cabeza, una y otra vez, con los ojos vivos y con una sonrisa.

- Mirá - le dije - vos creés que tengo algo pendiente?… Parecés saber mucho de mi, o todo, no sé, eso siento. Vos creés que tengo algo pendiente? -.
- Ya no - me dijo - Lo pagaste ya todo -.
- Ok. Excelente - dije y paré.

Vi el cielo, los árboles. Reconocí en un flash ese bosque, ese hospital, ese jardín, el boulevard.

- Le tengo qué rendir culto a alguien? - pregunté finalmente.
- Hmm… a mi - me contestó.

Eso me hizo reír. Algo me dijo que mirara sus zapatos y los vi. Entonces quise ver su pantalón, y sí, tenía esos adornos dorados, su pantalón de lona. Cerré los ojos porque ahora querría ver su blusa y sí, al verla despacio, era como ver un cuadro famoso, recostado en una pared de una calle.

Entonces toqué mis costillas, abrí mi camisa despacio. Tenía veinte balazos.

La cerré nuevamente. Respiré profundo y lo entendí. Yo ya no debía nada, ya nadie me debía nada.

Y no hace falta escribirlo, nos perdimos con el sol. Llegamos al mar, al desierto. Nos fuimos al cielo, veinte días después.

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Foto: http://prensadexela.galeon.com/historia.JPG


Video Intermedio - Quiero

Noviembre 16, 2007

Ricardo Arjona
Quiero
Quién dijo Ayer?

Quiero cometer el error más grande del mundo
y navegar en kayak de Miami a la Habana.
Quiero tomarme un café viendo al Mediterráneo
y despertar en Tulum persiguiendo una estrella.

Quiero decirle a Jesús que si está, que aparezca,
y que me corten la luz pa’ prender una vela… y soñar.
Quiero regalarle una flor al amor de mi herida;
quiero empezar otra vez y cambiarme hasta el nombre.

Quiero apedrear el zaguán de las causas perdidas
y ver salir a papá convenciendo a mi madre.
Quiero escucharte decir lo que gritan tus ojos;
quiero perder el valor que gané por miedoso.

Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio.
Quiero vivir sin guión ni la misma receta.
Quiero inventarle otra letra al abecedario
Quiero olvidarme de ti,
Quiero saber que es por mí.

Te quiero y no puedo querer mientras siga queriendo;
inútil creer que querer es lograr olvidarte.
Quiero encontrar otro amor y perderlo enseguida
para olvidarme de ti para toda la vida.
Quiero silbar let it be a la luz de la luna.
Quiero lavar en el mar lo que no sea futuro.

Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio.
Quiero vivir sin guión ni la misma receta.
Quiero inventarle otra letra al abecedario.
Quiero olvidarme de ti,
Quiero saber que es por mí.

Quiero jugar a la alquimia
y buscar en el Tíbet alguna respuesta;
quiero fugarme de mí para no ser de aquí
ni de ninguna parte,
perderme en la antropología,
dedicar mi vida a la filantropía
con tal de olvidarte, con tal de burlarte.

Y quiero correr por ahí mientras trepo un cometa
y levantarle la falda a la gorda del barrio.
Quiero pararme en Irak y mandarle un saludo
a la mamá del idiota más grande del mundo.
Quiero olvidarme de ti,
Quiero saber que es por mí.
Quiero regalarle una flor al amor de mi herida.


13 de Noviembre

Noviembre 14, 2007

Subí al volcán más bajo que encontré, y en lo más alto paré y pude ver el valle compuesto de nubes y pedazos de cielo. El misticismo de la montaña se hizo frío y cubrió a los volcanes pequeños y no dejó adivinar qué tan altos eran los altos. La boca sólo me servía para comer, pero ya no comía entonces ya no la usaba.

En los ojos tendría… un reflejo?… Serían azules como los tuyos porque el cielo estaba azul o porque los pensaba a los tuyos?

Serían oscuros como la tierra o estarían de luto, los míos?

La noche era un ejercito como el de Kaji’ Imox y quiso poblar al cielo y sentarse en sus nubes. Algunas quisieron llorar por el miedo y otras por la libertad, que no la conocían hasta que la perdieron. Pero ellas no tenían ojos y yo no usaba la boca.

Los labios, de mi boca, querían ser lanzas y tocar a los tuyos. Besar tus dos bocas con el mismo amor y cuidado. Quería ser lanza y guerrero y pintarme la cara de negro y el cuerpo de rojo y perderme en la selva para no recordar que no recordaba el porqué hay que olvidar.

Y la noche cayó. Mis ojos fueron entonces como de animal grande, de animal pequeño y mi cuerpo fueron veinte mil o cien. Uno o dos. Fueron cien cuerpos, fueron mil veces mil veces. Los ojos de las nubes entonces fueron los míos y miré la montaña y yo era pequeño pero más alto que ella. Ya no tenía qué bajar ni subirla sino caminar entre ellas sintiendo a las nubes pegarme en el frío del rostro.

Pensé en gritar algo fuerte y llamar a los Señores que hacían estatuas de barro y maíz cocido. Pero sólo hice un rugido y antes de terminarlo mis ojos se movieron más rápido que el que huye y miré mi piel y mis manos y eran amarillentas con manchas y tenía movimientos del jaguar. Entonces grité nuevamente a la burla de ellos y sólo fui… jaguar…, y esta vez rugí como un lamento de trece rugidos y mordí mis patas y moví la tierra y sin querer arañé la montaña y la rabia era la mía, la de los veinte guerreros cautivos. Su burla era risa y mi vergüenza condena a quitarme la piel. La noche ocupó al cielo pero no pudo ocuparse en las nubes porque había perdido a su única luna y desde entonces las nubes recorren el cielo sin saber lo que buscan.

Todo había terminado, y otra vez fue principio.

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Foto: Ciudad de Guatemala - Luiggi Tola.
Full Size: Hacé click acá.


Kaxlan

Noviembre 12, 2007

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- No entiendo.
- En tu familia no te han enseñado a entender?
- Pero siento.
- Los abuelos recuperaron los libros.
- Pero no sé su idioma, de ellos, ni lo que miro.
- Hace falta saber?
- Lo miro. Nadie me habla. Ni los míos.
- Peleaste con todos?
- Sólo abrí la boca. No puede pasar lo mismo.
- De hace 500 años?
- No los cuento. Ellos no entienden. Soy de acá. No vine con los castellanos. No soy bastardo tampoco. Yo ya estaba acá pero ustedes no dicen nada. Se ríen, lloran, mueren. A mi no me gusta morir.
- Pero seguimos vivos.
- Son eternos?
- No mirés con el cerebro. No mirés con el corazón. Mirá sólo con los ojos.
- Me pelié con ella. No soy un señor, quiero ser un guerrero. El Rey de España calló a Chávez. Chávez a Zapatero. Zapatero hundió a Aznar. Ortega al Rey.
- Quiénes son tus Reyes?
- El viento, el mar, el fuego… El aliento.
- No sos de acá.
- Tampoco puedo estar con ellos.
- Qué vamos a hacer con vos?
- Tengo fuerza en los brazos. Soy gracioso como el conejo. Me arrodillo ante las mujeres.
- Pero no entendés nada.
- Para qué?… Quieren que les pase lo mismo, otra vez?!
- No sos un guerrero.
- No hay guerra.
- Tocás el Tun, el Tzicolaj?
- No. No soy músico. Soy el que llega al mar. Soy el que manda mensajes. Soy el que da órdenes. Mi piel es oscura como la suya.
- No sos de acá. Andáte.
- Soy un árbol.
- De Guayacán?
- Mis ojos son mi boca. Mi boca es el corazón. Mi corazón es mi cerebro.
- Quedate. Pintate la piel. Escribí. No hablés. Tu idioma es feo.
- No es feo, es como el tuyo. Lo robé a los castellanos.
- Volvéte a ir.
- Vos no me…! Me callo.
- Quedate.
- Sé contar.
- Sentáte.

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